Traducido por Pepe Latorre
¡Bienvenidos, lectores de Lo que dicen! En los círculos del béisbol se repite a menudo una máxima: no hay que fiarse de las estadísticas de abril o septiembre. Considero que esta creencia es problemática. Y los Astros cuentan con dos peloteros que ilustran por qué. Hablamos de un joven bateador de poder, Cam Smith, y un veterano, Christian Walker.
Primero, una advertencia: no estoy aquí para deciros que DEBES confiar en las estadísticas de abril o septiembre, ni que se trata de un momento mágico que revela con total certeza quién está jugando bien y quién no. De lo contrario, hoy estaría escribiendo sobre el legado histórico de los Brewers de 1987 y sobre el mejor campocorto de todos los tiempos: Jimmy Rollins.
Sin embargo, y en mi opinión, resulta igual de cuestionable considerar que esas cifras carecen de valor (una clave: ¿de qué cifras estamos hablando?). Al analizarlas en el contexto más amplio de una temporada y de la trayectoria de un jugador es precisamente cuando (sobre todo a efectos de confección de la plantilla) mejor se puede aprovechar la información recopilada para facilitar la toma de decisiones.
Por ejemplo: hablemos de Christian Walker. Es fácil fijarse en las estadísticas generales de Walker y concluir que sencillamente hace lo mismo y de la misma manera año tras año. Es una idea que le resulta divertida al Walker más reflexivo.
“La gente se fija en la constancia y creo que muchos simplemente asumen que este o aquel tipo se levantan de la cama y batea para .250 con 25 homers cada año, o cualesquiera que sean las cifras”, comentó Walker con una sonrisa irónica mientras conversábamos a principios de este mes frente a su casillero de visitante en Philadelphia. “Cada día llegamos tratando de desentrañar algo, de descubrir algún detalle, buscando una pista valiosa. Buscamos que los lanzadores revelen algo sin querer. Cualquier ventaja, ese 1% extra que te ayude… eso es lo que hacemos. A eso es a lo que jugamos”.
Para Walker el 2026 se ha diferenciado muy poco del 2025. La línea de .238/.297/.421 con 27 cuadrangulares de la temporada pasada ha dado paso a una de .221/.294/.407 con 25 cuadrangulares antes de los partidos del martes. Su OPS+ es prácticamente idéntico.
Aun así, y salvo una recuperación tardía, se trata de la cuarta temporada consecutiva en la que disminuye su promedio de bateo. Por ello, al evaluar qué esperar de Walker y de los Astros en 2027, es razonable abordar la cuestión con cierto escepticismo, dado que Walker cumplirá 36 años el próximo mes de marzo.
Por mucho que estés pensando en este trabajo, palidece al compararlo con el rigor intelectual que el propio Walker aporta a él.
“La tasa de persecución de lanzamientos fuera de la zona y los abanicados ante envíos dentro de la zona”, dijo Walker cuando le pregunté qué indicadores estadísticos le importan más. “Quiero asegurarme de abanicar a los lanzamientos que están en la zona. Y cuando les hago swing logro conectar. No desaprovecho los errores del lanzador. Me preocupan un poco menos los lanzamientos que caen en los bordes de la zona. Para mí todo se centra en aprovechar el error. Cuando un lanzador se equivoca y deja un lanzamiento en el centro del plato tengo que hacérselo pagar”
Bajo ese criterio cuesta encontrar motivos de preocupación. Su tasa de swings fallidos ante lanzamientos dentro de la zona de strike ha disminuido considerablemente respecto a 2025 y se sitúa a la par de las mejores temporadas de su carrera. Si bien la velocidad de salida promedio y el ángulo de lanzamiento han bajado ligeramente en comparación con el año pasado, ambos valores se mantienen dentro de los rangos habituales de su trayectoria. Aun así, le resultó gratificante saber que este último parámetro había aumentado drásticamente en septiembre (hasta alcanzar los 21 grados), tras haber caído en agosto a unos niveles inusuales para él (apenas seis grados).
“Creo que probablemente fue una cuestión de tendencia en cuanto a cómo me lanzaban”, dijo Walker. “Atraviesan fases. A veces depende del equipo, otras veces de si es la Liga Americana o la Nacional, pero da la sensación de que hay momentos en los que solo recibes rectas y, al mes siguiente, solo lanzamientos lentos. Así que intentas anticiparte a esas tendencias o contrarrestarlas. Quizás con ese ángulo de lanzamiento más bajo simplemente estaba pasando por una etapa en la que la pelota tenía mucho efecto y resultaba un poco más difícil elevarla”.
Walker tiene razón, por supuesto. Está enfrentando el mayor porcentaje de rectas de la temporada en un solo mes: un 62%. Sin embargo, habrá mucha gente que observe sus estadísticas generales de este mes y concluya que se trata de un bateador en claro declive. Al fin y al cabo, sus números de septiembre (promedio de bateo, porcentaje de embasado y slugging) son de apenas .155/.210/.207.
Entonces, ¿deberías aceptar las cifras de septiembre o no? Bueno, como mencioné al principio, todo depende de a qué datos demos prioridad. Cuando existe una gran disparidad entre las estadísticas de proceso y las de resultados de un pelotero, siempre me decantaré por las de proceso. ¿Y si se trata de un jugador que aborda su trabajo con la intencionalidad de Christian Walker? La decisión es aún más sencilla. Tiene contrato con Houston hasta 2027 y, sin ninguna duda, lo considero una excelente opción oculta para ligas de redraft.
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